Anahit Varzhapetyan

Nacida en Armenia en el seno de una familia de gran tradición musical.  Fue admitida en el Conservatorio Superior Estatal de Música “Comitas” de Yerevan, finalizando sus estudios brillantemente como profesora de piano y de lenguaje musical.

 

Ha sido durante muchos años profesora de la Escuela de Música Spendiarov, en Armenia.

 

Su inquietud por otras ramas del conocimiento la ha llevado a realizar estudios de psicología y filosofía.

 

 

 

 

 

 

 

 

"Nací en Yerevan, en el seno de una familia armenia, como es de suponer. Y como en una auténtica familia armenia, el piano no podía faltar en la casa, era un mueble más al que tarde o temprano me acercaría.

Mi padre era ingeniero y mi madre profesora de Historia de la Música y Lenguaje Musical. También estaban en aquel momento mis tíos, unos conocidos actores de teatro; gracias a ellos tuve el privilegio de conocer a casi todos los actores que salían por la televisión.

Cuenta mi madre que ya con dos años quería ver los programas de música clásica que ponían en la televisión. Echaban unas operas completas y yo siempre esperaba hasta muy tarde a que empezase el programa y luego lo veía hasta el final. El día que pusieron Otello me pasé toda la noche llorando.

Con cinco años empecé a tocar el piano en la Escuela de Artes de Yerevan y seguidamente estudié en el conocido Instituto Musical Romanos Melikyan. Mi hermana es violinista, hemos estudiado y tocado mucho juntas, hemos sido apoyo la una para la otra, las dos hemos estudiado en el Conservatorio Superior Komitas de Yerevan, y a veces también hemos hecho juntas alguna travesura... Cuando estábamos solas y los vecinos veían que no practicábamos suficientemente nos recriminaban por la ventana para que siguiésemos estudiando.

Una de las personas que quizá más me ha marcado ha sido la profesora Svetlana Navasardyan. Una vida dedicada a la música y al piano, rigurosa y exigente, pero que supo inculcarme el amor al trabajo profundo con ideas musicales y el concepto del sonido bien hecho.

Inspirada por ella, intento que mis alumnos escuchen y entiendan la música antes de tocarla, especialmente la de Bach, que te obliga a pensar sin parar y Babadjanyan que deslumbra por la riqueza y colorido de su armonía”.